¿Culpa de la crisis? Una Mammonada
La verdadera culpa de la crisis, de cualquier crisis, es la propia esencia del ser humano. Nos diferenciamos de otros seres vivos en la capacidad de razonar. Ello es una bendición. Nos ha llevado a progresar, a mejorar nuestras expectativas de longevidad, calidad de vida, etc. Pero también ha traído sus castigos.
La famosa pirámide de Maslow no es sino un reflejo de esa esencia del ser humano. Una vez superados los niveles mínimos de necesidad para sobrevivir necesitamos más. Posiblemente es la consecuencia de la AVARICIA, uno de los siete pecados capitales que la Iglesia Católica nos enseña desde el siglo VI en que fueron listados por Gregorio I el Magno y escenificados por Dante en la Divina Comedia.
La avaricia o la codicia ha llevado al ser humano a querer más continuamente, a no conformarse con lo que tiene. El dinero necesita generar más dinero. La persona sin recursos, sin dinero, suele ser más generosa o desprendida que la que lo tiene. Posiblemente porque está ubicada en la parte baja de la pirámide de Maslow. La virtud teologal que combate la avaricia es la GENEROSIDAD. Pero eso, en nuestro mundo perfecto, en nuestra sociedad desarrollada no existe. Al menos no existe por quienes deberían ser generosos, que son los que más tienen.
En 1589, Peter Binsfeld asoció cada pecado con un demonio, que tentaba a la gente por medios asociados al pecado. El demonio que nos ha tentado con la avaricia en Mammon.
Cito a la Biblia, aunque no soy religioso: «No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen y donde ladrones minan y hurtan, sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mammon.» (Mateo 6, 19-21, 24).
El castigo en el infierno por la avaricia es ser colocado en aceite hirviendo. Quizás no haya que llegar al infierno para sufrir ese castigo en los tiempos que nos acompañan. Desde el año pasado el aceite está siendo vertido sobre la economía mundial.
La avaricia lleva al dinero a buscar cómo generar más dinero. Eso traducido a la crisis actual tiene su origen en el estallido de la burbuja tecnológica del principio de este milenio (la causa de esa burbuja era el mismo pecado). Como el dinero busca más dinero, lo que hizo el ser humano con riqueza fue buscar ese dinero en otra burbuja, porque nos encanta crear burbujas. Esa burbuja era el ladrillo. O dicho con más bombo: la creación de una enorme burbuja especulativa ligada a los activos inmobiliarios. Como la inversión en algo que no puedes tocar (tecnológicas) había salido mal, parecía que era más sólido invertir en algo más tangible. Al fin y al cabo una casa está ahí. La puedes ver y tocar.
Claro que invertir en ladrillo es muy simple. Si me apuras es rebajarse a estar casi en la base de la pirámide de Maslow. Había que complicarlo un poco. Otro pecado: la soberbia.
Sin embargo, a esta coyuntura (qué término más económico) se unió otro pecado capital: la Ira. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 supusieron un clima de inestabilidad internacional. Los gurús de la economía decidieron que había que reactivar los mercados y para ello bajaron los tipos de interés a niveles insospechadamente bajos. "Es que estaban inflados", "ahora se estabilizarán en estos niveles", decían los expertos. ¡Qué gran mentira!.
La economía y el negocio bancario se reactivó a base de la concesión de préstamos. Lo importante era crecer, el dinero era barato y como había liquidez la máquina se puso en marcha. Los bancos pidieron dinero barato a los bancos centrales para prestarlo barato a los ciudadanos. Mucha gente compró, hipotecándose, al ver una oportunidad de satisfacer la necesidad de una vivienda. Por fin se podía acceder a comprar algo y tener un respaldo para el futuro. Algo de AVARICIA... Por fin puedo tener algo más... Pero no sólo compraron los de la base de la pirámide. El dinero especuló con el ladrillo. Los "ricos" compraban ladrillo, inflaban el precio a propósito para ganar más con esas inversiones. "Así podré vender más caro y ganar más dinero". Los promotores se hicieron de oro. Se inflaron los precios porque la gente estaba dispuesta a pagar más. AVARICIA. Como los precios crecían, los bancos rebajaron los niveles de exigencia al valorar los riesgos (scoring)...
Pero claro, todo esto hizo que subiera la inflación (qué odiosa es). Es que la gente es así. Tiene dinero y se pone a comprar. La gente es AVARICIOSA. No se dan cuenta de que la avaricia sólo está permitida a los que están en la cima de la pirámide. Si éstos compran reactivan la economía, si los que compran son los de abajo, como somos muchos, elevamos la inflación. Y eso... es malo. ¿Por qué? porque si la gente está dispuesta a comprar por 100 por qué voy a vender por 50. Si hay mucha demanda sube el precio. Sí, lo que oyen. El resultado no es que se vendan más unidades, sino que las que se venden lo hacen a mayor precio porque así puedo ganar más dinero. Que sí que sí, que es por AVARICIA.
Para combatir la inflación, unos señores muy sabios se reunieron en 2004 y decidieron subir los tipos de interés. En 2 años la Reserva Federal de USA subió los tipos del 1% al 5,25% (por cierto, ahora han vuelto a bajarlos a toda pastilla; ¡qué pena! pueden haber llegado tarde). Como el precio del dinero subió, la vivienda estaba tan cara que empezaron a bajar las ventas (que por cierto, también se les presta dinero a los promotores y deben pagar esos préstamos). Además, aquellos que vieron el cielo abierto para poder comprar se encontraron con que las cuentas de la vieja que habían hecho para pagar mensualmente los préstamos no salían. Cuando compro me fijo en la cuota que puedo pagar, sin tener en cuenta que se puede multiplicar si suben los tipos (porque hay que decir que los tipos en las hipotecas pasaron a ser todos variables, el negocio es el negocio y había que contemplar que se pudiera ganar más si subían los tipos).
¿Qué pasó? Que muchos empezaron a no poder pagar los préstamos. En pricipio los de la base de la pirámide. Esos a los que se les denomina de forma espectacular NINJA. Pero que no tienen nada que ver con los shinobu o guerreros japoneses. Ninja es "No Income, No Job, no Assets"; o sea, personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, sin propiedades. Estos Ninja son los titulares de las famosas hipotecas subprime (por fin hemos llegado a ellas), que son esas hipotecas de mayor riesgo de impago.
Como los ninja comenzaron a no pagar, las ejecuciones hipotecarias debidas al impago de la deuda crecieron de forma espectacular, y numerosas entidades comenzaron a tener problemas de liquidez para devolver el dinero a los inversores o recibir financiación de los prestamistas. Esto empezó a llevar a la quiebra a muchas entidades hipotecarias.
Dado que los bancos comenzaron a tener esa falta de liquidez y que además se les empezó a exigir más provisiones y garantías de solvencia, surgieron las fórmulas mágicas de captar ese dinero reuniendo todas esos créditos hipotecarios (buenos y malos, prime y subprime) en bonos y titulizaciones. Es decir, pasaron el muerto a terceros, pero además esparciéndolo como un virus incontrolado e indetectable. Se colocaron cédulas hipotecarias (CDOs, CLOs, CMOs, etc) que suponían inyección de liquidez para la entidad que los emitía pero se convirtieron en un vehículo de inversión descontrolado. Se había inyectado un virus en el mercado de valores. Las gestoras de fondos de inversión y de pensiones, entre otros, invirtieron en estos bonos o activos peligrosos o de alto riesgo.
¿Por qué? Pues porque el sistema financiero se instrumenta o se orienta en la confianza. Hay unas agencias de valoración de riesgo (Ej. Standard and Poor´s) que son las que deciden si un bono o un activo es bueno o malo. Si tiene riesgo o no lo tiene. Emiten unas calificaciones basadas en muchas letras y signos (AAA, BB-, etc). Es decir, califican el nivel de confianza a tener para invertir en ellos. Al parecer, esas agencias digamos que no calificaron de la mejor manera en su momento y dieron calificaciones altas a instrumentos financieros que realmente no eran muy fiables. Es decir, con riesgos subyacentes de una calificación que debería haber sido mucho más baja. Dejemos a un lado cualquier valoración sobre estas agencias que en teoría son prestigiosas.
El caso es que donde dije digo digo Diego y las agencias de rating comienzan a endurecer las calificaciones y los fondos basados en subyacentes de hipotecas subprime comienzan a ser severamente criticados por los analistas y los inversores (entre ellos Lehman Brothers por ejemplo). A partir de aquí una bola cada vez más grande. Como los ninjas no pueden pagar las hipotecas subprime estos subyancentes emergen con todo su esplendor haciendo quebrar fondos que han invertido en ellos y como las entidades invirtieron en esos fondos, se convierte en una cadena. Crece la morosidad de los bancos (es decir, no les pagan las hipotecas). Crece la desconfianza entre los bancos y no se prestan dinero unos a otros. Dejan de concederse más préstamos a clientes. NO HAY LIQUIDEZ, NO HAY DINERO. Y los bancos y compañías carecen de recursos para realizar provisiones y entran en quiebra uno tras otro porque unos invierten en otros. Un lío, vamos.
A todo esto los tipos siguen subiendo y la inflación también. Porque los que deciden no tienen problemas para llegar a final de mes y como todos quieren seguir ganando dinero (incluido papá Estado a través de los impuestos, por ejemplo) pues el precio de los alimentos no baja, los combustibles o bajan a pesar de que el petróleo haya bajado, etc.
Es decir, por un lado el pecado: LA AVARICIA, y por otro la falta del remedio: LA GENEROSIDAD. Eso está provocando que el aceite hirviendo no espere al infierno sino que caiga ya sobre nosotros. O sea una MAMMONADA.
¿Cómo se resuelve? pues como la historia es cíclica, es decir, que no tenemos imaginación y al final acabamos haciendo lo mismo una y otra vez, se resolverá con otra de las esencias del ser humano: LA VIOLENCIA. Seguramente una guerra donde se fomente el espíritu de la nación o los valores de la democracia o cualquier otro estímulo borreguil (que tanto nos estimulan). Históricamente la economía se ha reactivado mediante un big bang. Destruyo mediante el crecimiento económico de las empresas armamentísticas para luego reconstruir ciudades y países, que eso da de comer también con el enriquecimiento de empresas que reconstruyen. Ah, por cierto. Eso enriquecerá a muchos. Seguramente los que miran la crisis desde su balcón de mármol y se frotan las manos ante nuevas oportunidades de negocio.
Obcedman




Comentarios sobre ¿Culpa de la crisis? Una Mammonada
A mi personalmente me da miedo todo esto, la verdad tengo esperanzas, aunque me tildes de ilusa, que todo se acabe slucionando de alguna manera y que esa manera no sea la guerra, es lo único ya que nos faltaba para rematar este mal momento que se esta viviendo..
La verdad, debería de haber alguna manera para poder evitarse que esas personas que miran desde su balcón de mármol, se sigan lucrando, y que no llegue a salpicarles esta crisis que a los demás nos esta inundando..
Me ha gustado como has explicado lo de la crisis, realmente así es más fácil darse cuenta de porque suceden las cosas y el motivo por el cual estamos llegando a estos límites..
Un beso grande Obcedman y muchas gracias por tu escrito..